Grupo Harca

Probablemente procedente del árabe occidental harka, el significado primigenio de Harca corresponde al de un grupo de gente que se reúne en pandilla para hacer algo de barullo. Y esto es lo que nos unió, en origen, a un grupo de jóvenes historiadores valencianos dedicados al medievalismo: hacer algo de barullo mediante la constitución de un grupo de investigación y reflexión sobre la historia medieval.

Harca no es un grupo de investigación al uso, puesto que no está relacionado con ninguna institución académica, ni recibe ningún tipo de financiación. Harca es el método que hemos instituido para colaborar entre nosotros, conjugando así nuestras propias investigaciones –diferentes y diversas– para reflexionar a partir de ellas sobre temas convergentes. Consideramos que este método es una buena manera de aprovechar nuestras investigaciones más allá de las cuestiones concretas que tratamos de forma individual, para así poder reflexionar sobre el conjunto de la sociedad medieval, o sobre otros problemas historiográficos generales.

Todavía no somos ni doctores ni catedráticos. Somos doctorandos en Historia Medieval con intereses diversos pero complementarios, con ganas de hacer cosas y poner nuestro conocimiento en común. En definitiva, queremos colaborar y reflexionar para crear conocimiento histórico, a la vez que damos una base teórica consistente y crítica a nuestra investigación, por eso, hasta ahora hemos tratado conjuntamente los sigüientes temas:

El aprovechamiento de los recursos naturales (2010)

El aprovechamiento de los recursos naturales ha sido un tema que desde hace algunas décadas ha suscitado el interés de los medievalistas, aunque no se dispone de un análisis sistemático y profundo que dé cuenta de su importancia a la sociedad medieval. A lo largo de todo el siglo XX, la historiografía europea ha analizado la economía campesina desde la perspectiva de la subsistencia y, en consecuencia, del monopolio de la agricultura cerealista. Al mismo tiempo, también ha puesto de manifiesto el progresivo cierre del acceso al bosque y la restrictiva política impuesta por los señores al campesinado en cualquier lugar de la Europa occidental. Todo esto ha generado una visión monolítica de la sociedad rural, centrada en la producción y el consumo de cereales panificables y alejada de otros recursos naturales destinados a la alimentación y otros usos cotidianos.

Sin embargo, en los últimos años se ha matizado esta concepción. La preocupación social emergente a los años setenta del siglo XX por los problemas medioambientales y las consecuencias del crecimiento descontrolado han generado una mayor sensibilización entre los medievalistas por la relación del hombre con el medio natural en los siglos medievales. En este sentido, el empuje llevada a cabo por la escuela de Annales, la tradición de la Ecohistoria italiana y la Environmental History norteamericana han asentado las bases para una nueva concepción del medio natural y el aprovechamiento que él ha hecho el hombre a lo largo de la historia. Una nueva manera de comprender la naturaleza que, junto a los imprescindibles estudios de Massimo Montanari y Chris Wickham, ha testimoniado la diversificación de la dieta campesina y la existencia de distintas estrategias de aprovechamiento de los recursos naturales, incluso con el surgimiento de auténticas industrias rurales, relacionadas sobre todo con la minería y la metalurgia.

Así pues, a través de nuestras investigaciones pretendemos analizar el aprovechamiento de los recursos naturales en un espacio concreto, como es el reino de Valencia, a lo largo de la baja Edad Media. Por una parte la explotación de los bosques y las zonas lacustres (F. Aparisi) acontece un recurso fundamental en las estrategias económicas de los campesinos que habitan en la zona de bajas y prelitorales del reino, tanto si se trata para el consumo propio de la familia como por acceder al mercado local. Por otra, la extracción de la madera, su circulación a través de los grandes ríos valencianos y los procesos de transformación de la materia prima (I. Martínez Araque) determinan profundamente el carácter de la pequeña explotación familiar y generan complejas actividades industriales a diversas villas valencianas que pronto suscitan la intervención real y señorial. Lo mismo pasa con los procesos de extracción y comercialización de la sal (V. Baydal - F. Esquilache), un producto imprescindible para la nutrición humana y animal, que también se aprovecha en determinadas actividades industriales y que desde bien pronto está controlada por la corona y los señores. Por último, la importancia lograda por la ganadería ovina al norte del reino de Valencia en los siglos XIV-XV (V. Royo) provoca una intensa ocupación ganadera y, al mismo tiempo, una transformación en e aorganización del paisaje agrario, con la delimitación de anchas zonas de pasto y la proliferación de rutas trashumantes que progresivamente vertebran el territorio. En consecuencia, el caso del reino de Valencia es un escenario idóneo por estudiar los diversos aprovechamientos de los recursos naturales y, en última instancia, analizar la conflictividad que genera entre los diversos protagonistas de la sociedad rural entre los siglos XIII y XV.

La colonización medieval del reino de Valencia (2009)

Actualmente los miembros de Harca centramos nuestra investigación en varios aspectos de la sociedad desarrollada durante los siglos bajomedievales en un territorio histórico concreto: el reino de Valencia, delimitado en 1238 tras la conquista catalanoaragonesa de una porción de las tierras orientales de al-Ándalus. Se trata, así pues, de una sociedad de frontera dónde, como ha sido destacado por Robert Bartlett, se desplegó un proceso de conquista y colonización a lo largo de las centurias medievales paralelo al de otras regiones de los confines de Europa.

En el reino de Valencia los colonizadores feudales expulsaran a gran parte de la población indígena musulmana y organizaron una red de villas fortificadas para someter a los que permanecieron, empleados como mano de obra en determinadas regiones del país. Tras el aplastamiento de las dos grandes revueltas indígenas, a lo largo del siglo XIII, a comienzos del XIV la población cristiana latina ya era mayoritaria, aunque la especificidad del caso valenciano dentro del contexto europeo fue el mantenimiento de una gran masa de musulmanes, que representaron una tercera parte del volumen demográfico del territorio hasta su expulsión completa en el siglo XVII.

La subversión del orden andalusí anterior, y su aprovechamiento dentro de unos parámetros feudales, así como la explotación de un importante remanente indígena, influyeron, pues, en la formación de la nueva sociedad colonizadora, plenamente integrada desde entonces en el Occidente medieval. Los complejos sistemas hidráulicos construidos por los andalusíes fueron aprovechados por los colonizadores feudales, asentados en una nueva red jerarquizada de ciudades y villas que encuadró los procesos sociales desarrollados durante los siglos bajomedievales.

En este sentido, las líneas de investigación de los miembros de Harca se centran, por el momento, en el estudio de la utilización de dichos sistemas hidráulicos (F. Esquilache), en los orígenes de la industria rural (I. Martínez Araque), en la formación del patriciado de las villas (F. Aparisi y V. Royo) y en el desarrollo de los sistemas fiscales territoriales (V. Baydal). El objetivo, en último término, es hacer historia europea a través de las investigaciones locales. Cómo dice Alain Guerreau:

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La última ratio del medievalista, de todo medievalista, puede enunciarse sin reservas: tal o cual desarrollo ¿en qué ayuda a comprender mejor la dinámica de la sociedad europea medieval?
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Última actualización: 25 Apr 2010